jueves, 10 de abril de 2008

Match point


- Es así... ¿Me permites?
- Por favor.
- Hay que inclinarse y acompañar la pelota.
- Me iba bastante bien hasta que has aparecido tú.
- Aah... Mi eterno destino. Y, dime, ¿qué hace una preciosa americanita jugadora de ping pong mezclada con la clase alta inglesa?
- ¿Te han dicho alguna vez que tienes un juego muy agresivo?
- ¿Te han dicho alguna vez que tienes una boca muy sensual?
- De lo más agresivo...
- Lo mío es competir. ¿Te resulta molesto?
- Tendré que meditarlo un rato.

Woody Allen, 2005

viernes, 14 de marzo de 2008

Una mañana cualquiera, en un tren cualquiera, unos ojos cualesquiera

Cada mañana desde hace unas tres semanas me subo al mismo tren, dirección Martorell. Cada mañana, a las 7:24, otras muchas personas hacen lo mismo. Al entrar en el tren atestado de gente desde el gélido amanecer, se me empañan las gafas. Nunca hay asientos libres, así que me quedo de pie haciendo los sudokus diarios de un periódico gratuito. No me importa, porque sé que dos paradas después el vagón se quedará casi vacío y podré elegir el rincón más solitario para poder sumergirme en el libro de turno. Desde el primer día me sorprendió cómo se podía reunir en un sólo lugar gente de orígenes tan dispares. Chinos, ecuatorianos, senegaleses, indios, peruanos, marroquíes, catalanes, rumanos... todos compartiendo un mismo destino: Sant Cugat, posiblemente para trabajar en cadenas de montaje en fábricas. Un amalgama de colores entrelazados en los asientos del tren. Algunos dormitan con la cara pegada al cristal, aquellos para los que el idioma no es una barrera hojean el periódico, de fondo el rumor de un Babel contemporáneo. Todos llevan una mochila o una bolsa de plástico, en la que intuyo que llevan el almuerzo preparado la noche anterior. Casi todos cubren su cabeza con una gorra o un gorro de lana, aunque dudo si será para protegerse del frío de la mañana o por exigencias laborales. Esta estampa siempre me pareció de una gran belleza. Aparte de eso, nada tenía de especial este ritual diario hasta esa mañana, no recuerdo exactamente cuándo, un día cualquiera. Levanté la vista y miré hacia el final del vagón. La escena que se presentó ante mis ojos me conmovió enormemente. Aún no sé por qué, creo que fueron aquellas miradas que se cruzaron con la mía (la mayoría de las que se encontraban en mi campo de visión, puesto que era prácticamente la única mujer del vagón y mi ropa no parecía la de una trabajadora más, así que captaba fácilmente la atención). Todas tenían un brillo especial, como si en el fondo de sus pupilas escondieran algo sobrenatural. Sobre un mosaico de pieles de todas las tonalidades posibles, aquellos ojos, con un cierto aire de melancolía como incorporado de serie, translucían vida. Mucha más de la que puedo percibir en las miradas de mi cotidianidad. Posiblemente, todos esos ojos guarden una historia que merece la pena ser contada y cuya voz quizás nadie eschuche nunca. Si nuestras fronteras son de mantequilla, me habría gustado saber de qué material están construidas sus almas, sus vidas, sus sueños, sus miradas. Nunca más ha vuelto ha asaltarme esa sensación. Desde esa mañana, todos los días han vuelto a ser un día cualquiera en un tren cualquiera.

lunes, 3 de marzo de 2008

Trampas

Fue una muy desagradable sorpresa el descubrir hace un par de días que el Partido Popular utilizó de manera totalmente ilegal y sin ningun permiso previo la cancion La Trampa, escrita por mí e interpretada en buena amistad con Tonino Carotone. Con el agravante de hacerlo para un vídeo partidista, electoralista y denigrante para terceros.Es de notoriedad pública que no tengo ninguna simpatía por el Partido Popular. Tampoco ellos nunca se cortaron en respaldar varias criticas a mi forma de ser o a mi trabajo. Entonces, lo que yo trato ahora de entender es porque el Partido Popular se toma la licencia divina de utilizar la obra de gente que no le gusta. Y desde luego, por qué en su gran cruzada por una "normalidad" rancia, absurda e incomprensible, el Partido Popular se permite utilizar la música e interpretación de artistas que nunca se definieron como normales. ¿Será que artistas "normales" según los criterios del PP no existen? Puede ser que sí, puede ser que no; no lo sé ni me importa, porque al fin y al cabo todo acabaría en un debate estéril y sin futuro. Pero hoy en concreto estoy bien seguro de que esa persona idealizada e irreal que ellos sueñan no soy yo. Y ya que estamos, desde estas líneas hago un llamamiento a que vayamos tod@s a votar el domingo por cualquier partido que no sea el Partido Popular y evitar así lo peor que nos pueda pasar a tod@s estos próximos cinco años.

Siempre atento y feliz día (...dentro de lo que cabe...), Manu Chao

jueves, 21 de febrero de 2008

Hostess

Porque mientras no encuentro un trabajo de verdad, me voy dedicando a engrosar mi lista de lo que no quiero ser en la vida. Ni azafata, ni promotora de ventas, ni ejecutiva de una gran multinacional, ni la jefa mala. Me quedo con los buenos momentos en el staff room, dedicando lindezas varias a todos los trabajadores de NEC que fueron nuestra sombra durante cuatro largas jornadas de florero, rodeadas de japoneses que entendían y hablaban perfectamente el castellano, lo cual ignoramos hasta el último día. Por las chocolatinas y los ositos de gominola, los bocatas con cosas raras untadas, el dolor de pies, la doble capa de maquillaje, las corbatas de los vecinos de enfrente, los intentos por descifrar el inglés y el japonés, los cartelitos verdes y rojos. Laura, Nuria, Tomo, Wagner, Nina, Aliona, Marta... fue un placer.

miércoles, 30 de enero de 2008

Te quiero

Hoy he leido en este blog un ai shiteru escrito por una buena amiga, española. Y sé que es cierto. También he escuchado dos te quiero pronunciados en perfecto castellano por dos personas escondidas tras unos ojos rasgados. Él japonés, ella coreana. Dudo que alguno de los dos sea consciente del significado de sus palabras, pero sólo saber que puedo despertar un sentimiento parecido aunque sea en lo más mínimo al amor, ya hace que el día haya merecido la pena. Te quiero, sarang he, ai shiteru.

domingo, 27 de enero de 2008

Porque aún duermo con Peter Pan a mi lado, que me recuerda que ante cualquier amenaza de caer irremediablemente en la madurez siempre puedo volver a encontrarme con él en el país de Nunca Jamás.

Norwegian wood

Tiempo atrás, cuando todavía era joven y mis recuerdos eran mucho más nítidos que ahora, intenté escribir varias veces sobre Naoko. Pero entonces fui incapaz de escribir una sola línea. Era consciente de que una vez brotara la primera frase, las restantes fluirían espontáneamente, pero ésta jamás brotó. Todo era demasiado nítido, y yo nunca supe cómo moldearlo. El mapa más detallado puede no servirnos en algunas ocasiones por esta misma razón. Pero ahora lo sé. En definitiva -así lo creo-, lo único que puedo verter en este receptáculo imperfecto que es un texto son recuerdos imperfectos, pensamientos imperfectos. Y cuanto más ha ido palideciendo el recuerdo de Naoko, más capaz he sido de comprenderla. Ahora sé por qué me pidió que no la olvidara. Por supuesto, ella intuía que mi memoria la borraría algún día. Por eso me lo pidió: "¿Te acordarás siempre de que existo y de que he estado a tu lado?".
Ese pensamiento me llena de una tristeza insoportable. Porque Naoko jamás me amó.

Haruki Murakami, 1987.